Actualizado el martes, 27 enero, 2026
Qué se revisa en una Inspección Técnica de Edificios (ITE) y cómo prepararse
Un inspector técnico revisa los planos de un edificio durante la Inspección Técnica de Edificios (ITE). La Inspección Técnica de Edificios (ITE) es un proceso de evaluación obligatoria que deben realizar los edificios cuando alcanzan cierta antigüedad, con el objetivo de garantizar su seguridad, conservación y habitabilidad. En España, la normativa estatal (Ley de Suelo y Rehabilitación Urbana) y las ordenanzas locales establecen la obligación de someter a inspección periódica a los inmuebles residenciales a partir de los 45-50 años de antigüedad, repitiéndola aproximadamente cada 10 años. Durante la ITE, un técnico cualificado (generalmente arquitecto o aparejador) realiza una revisión visual completa del edificio para detectar desperfectos o condiciones de riesgo que deban subsanarse. A continuación, detallaremos qué se mira en la ITE, es decir, todos los elementos que se inspeccionan, los requisitos para pasar favorablemente la ITE y cómo prepararse para afrontarla con éxito.
¿Qué es la Inspección Técnica de Edificios (ITE)?
La Inspección Técnica de Edificios (ITE) es una evaluación técnica reglamentaria del estado de un edificio a partir de cierta antigüedad. Su propósito es garantizar la seguridad, estabilidad y salubridad de las edificaciones a lo largo del tiempo. Con el paso de los años, cualquier construcción puede sufrir deterioros que comprometan sus condiciones iniciales de seguridad y habitabilidad. Por ello, las administraciones públicas exigen estas inspecciones periódicas para verificar que los propietarios cumplen con su deber de conservación y mantenimiento adecuados del inmueble. La ITE suele abarcar tres grandes bloques de evaluación:
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Estado de conservación: Se revisa la estructura del edificio y sus elementos constructivos (cimientos, fachadas, cubiertas, instalaciones, etc.) para detectar daños, defectos o riesgos para la integridad del inmueble.
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Condiciones de accesibilidad: Se comprueba si el edificio cumple con la normativa de accesibilidad universal, identificando barreras arquitectónicas que impidan el acceso y uso por personas con discapacidad.
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Eficiencia energética: Se requiere la certificación de eficiencia energética del edificio y se valora si dispone de medidas de ahorro de energía (aislamiento, sistemas eficientes) conforme a la normativa vigente.
En cada ITE, el técnico inspector emite un Informe de Evaluación donde identifica el edificio (incluyendo referencia catastral) y detalla los resultados de la inspección. Si el informe es favorable, significa que el edificio se considera seguro y apto, aunque podría incluir recomendaciones de mejora. Si es desfavorable, el informe indicará las deficiencias encontradas y las obras de reparación necesarias para subsanar los problemas de seguridad, accesibilidad o eficiencia detectados. Los propietarios tienen la responsabilidad de ejecutar dichas reformas en el plazo establecido para obtener finalmente un dictamen favorable y evitar sanciones por incumplimiento.
¿Qué se revisa en la Inspección Técnica de Edificios?
Durante la ITE, el técnico inspecciona todos los elementos visibles y accesibles del edificio, tanto de su estructura como de sus instalaciones y entornos inmediatos. A continuación, detallamos punto por punto qué se revisa en la ITE (o qué se mira en la ITE, como a veces se pregunta), abarcando desde los cimientos hasta la azotea, incluyendo espacios interiores y comunes:
Fundación: Evaluación de la cimentación y su estado estructural
La cimentación es la base que transfiere las cargas de la estructura al terreno, por lo que su buen estado es crítico para la estabilidad del edificio. En la ITE se evalúa la cimentación buscando cualquier signo de debilidad, asentamiento o fisuras en los cimientos. El inspector observará si existen grietas en muros o en el sótano que puedan delatar hundimientos del terreno, así como desniveles o desviaciones en los pilares que indiquen movimientos de la estructura. En algunos casos se puede incluso realizar una prueba de estanqueidad de la red de saneamiento para descartar fugas que erosionen el terreno de cimentación (aunque esta prueba no siempre es viable). En resumen, se comprueba que la base estructural del edificio esté firme y sin patologías graves.
Estructura, pilares y dinteles: Inspección de la estabilidad estructural
Tras la cimentación, la ITE continúa con la revisión de la estructura portante del edificio. Esto incluye vigas, pilares, forjados y elementos como dinteles o voladizos que formen parte de la armazón estructural. El inspector busca indicios de deterioro, fisuras, corrosión o deformaciones en estos componentes que puedan comprometer la estabilidad del inmueble. Se presta especial atención a elementos en voladizo (por ejemplo, balcones, cornisas, porches) sobre todo si sobresalen hacia la vía pública, ya que su fallo supondría un grave peligro para los viandantes. En edificaciones de hormigón armado se revisa si hay armaduras expuestas u óxido; en estructuras de madera, se busca pudrición o ataque de termitas; en metálicas, corrosión. Cualquier anomalía estructural significativa se anota para su posterior reparación o estudio detallado.
Techo: Detección de goteras y daños en el tejado
El techo o cubierta del edificio es otro punto crítico que se inspecciona cuidadosamente durante la ITE. Al estar expuesta a la intemperie, la cubierta sufre un gran desgaste con los años y es frecuente origen de patologías (humedades, goteras, filtraciones). El técnico sube al tejado (si es accesible) para evaluar el estado de la impermeabilización, las tejas o materiales de cubierta, canalones y bajantes. Se busca cualquier signo de goteras, filtraciones de agua, tejas sueltas o rotas, acumulación de escombros y desgaste general. Hay que recordar que la cubierta soporta la mayor parte de las inclemencias del tiempo y muchas veces no es fácilmente accesible, por lo que pequeños problemas no visibles pueden haberse agravado con el tiempo. Un buen inspector suele comenzar la visita de la ITE por la azotea para entender la estructura general del edificio y detectar a tiempo desperfectos en esta zona.
Revestimientos: Evaluación de paredes, pintura y materiales de acabado
La ITE incluye la revisión de los revestimientos tanto exteriores (fachadas) como interiores (paredes de escaleras, patios) del edificio. El técnico realiza una inspección visual e incluso táctil de enfoscados, yesos, pinturas, azulejos o aplacados para comprobar su estado. Se buscan grietas en paredes, desconchados, zonas con riesgo de desprendimiento o corrosión en elementos metálicos de fachada. Un aspecto importante es verificar que no haya revestimientos sueltos que puedan caer al vacío (por ejemplo, fragmentos de cornisas, azulejos de fachada mal adheridos) ni hacia el exterior ni en el interior del edificio. También se revisa el estado de la pintura y acabados: la presencia de humedades que manchen las paredes, moho, o pintura descascarillada puede ser síntoma de problemas mayores (filtraciones, condensación) que deberán investigarse. Si el inspector detecta revestimientos muy deteriorados, lo consignará en el informe recomendando su reparación o sustitución por seguridad y estética.
Escaleras: Revisión de la seguridad y condiciones de las escaleras
Las escaleras y rellanos constituyen el núcleo de circulación vertical del edificio y su correcto estado es esencial para la seguridad de los habitantes. En la ITE, el inspector comprobará la estructura y firmeza de la caja de escaleras, revisando peldaños, descansillos, barandillas y muros adyacentes. Se busca detectar grietas en los tramos de escalera, daños por agua (por ejemplo, humedades procedentes de filtraciones en cubiertas o tuberías) y desgaste excesivo en escalones que pudiera provocar resbalones o tropiezos. En edificios antiguos, la escalera muchas veces forma parte de la estructura portante (especialmente si es de obra), llegando a soportar más del 50% de la carga total de la construcción. Por ello, el técnico dedicará especial atención a cualquier indicio de fatiga estructural en la escalera, como hundimientos de peldaños, crujidos anormales al pisar, barandillas flojas, etc. Garantizar la estabilidad y seguridad de las escaleras es imprescindible para que la ITE resulte favorable.
Apartamentos y almacenes: Inspección de espacios internos y posibles daños estructurales
La inspección ITE no se limita al exterior, sino que también suele incluir una muestra de los espacios interiores privados, como viviendas (apartamentos) y áreas de almacén o trasteros, especialmente si forman parte de la estructura del edificio (por ejemplo, trasteros bajo cubierta o sótanos). El objetivo es detectar daños estructurales o deficiencias internas que puedan no ser visibles desde fuera. El inspector, con permiso de los propietarios, puede entrar en algunas viviendas para revisar si hay grietas en techos o vigas, humedades en paredes o techos, vicios ocultos o signos de obras ocultas hechas para disimular patologías. Es importante que los propietarios no escondan problemas pintando o cubriendo desperfectos solo para “pasar” la ITE, ya que esto además de irresponsable podría implicar riesgos mayores. La visita a pisos y locales también permite al técnico observar de cerca elementos que desde la calle serían difíciles de examinar, como patios interiores, fachadas traseras, voladizos o huecos de ventilación. En cuanto a los locales o almacenes en planta baja, se inspeccionan porque suelen mostrar la transición de la estructura entre cimientos y plantas superiores (por ejemplo, pilares más robustos, arranques de forjados) y porque a veces a través de ellos se accede a cuartos de instalaciones, arquetas de desagüe o base de patios de luces. En resumen, se chequea dentro de las unidades cualquier indicio de daños estructurales, filtraciones de agua, grietas significativas o problemas que afecten la solidez y salubridad del edificio.
Zonas comunes: Seguridad en áreas públicas y prevención de riesgos
Todas las zonas comunes del edificio entran dentro del alcance de la ITE. Esto incluye portales, pasillos, vestíbulos, patios, garajes comunitarios, cuartos de basura, azoteas transitables, etc. El inspector verificará que no existan peligros evidentes para los usuarios en estas áreas compartidas. Por ejemplo, revisará que no haya cables sueltos o instalaciones eléctricas sobrecargadas en pasillos que pudieran provocar incendios, ni objetos obstaculizando salidas que supongan riesgo de tropiezo. Se comprueba el estado de elementos como barandillas, suelos, puertas cortafuego, iluminación de emergencia, señalizaciones y demás componentes de seguridad en las áreas comunes. Además, una parte importante es revisar las instalaciones comunitarias básicas: se suele pedir comprobante de que la instalación eléctrica comunitaria ha pasado sus revisiones (boletines, etc.), que la fontanería no presenta fugas (se inspeccionan contadores, tuberías visibles) y que la instalación de gas dispone de certificado de inspección vigente. Otros elementos como el ascensor (debe tener al día su mantenimiento obligatorio), el pararrayos si existe, la antena colectiva o los sistemas de ventilación también son objeto de control. En síntesis, en las zonas comunes el técnico busca tanto riesgos de accidente (estructurales o de uso diario) como falta de mantenimiento en las instalaciones generales del edificio, dejando constancia de cualquier incumplimiento que deba subsanarse.
Entorno: Factores externos que pueden afectar al edificio
La ITE no se limita a la edificación en sí misma, sino que considera también el entorno inmediato que rodea al edificio. El técnico suele dedicar tiempo a recorrer el perímetro y la manzana donde se ubica el inmueble, observando las construcciones colindantes y el terreno circundante. Esto sirve para detectar factores externos que pudieran incidir en la seguridad del edificio inspeccionado: por ejemplo, signos de inundaciones previas en la zona (marcas de agua en la planta baja que indiquen riadas), problemas de estabilidad del terreno (grietas en aceras o muros medianeros que sugieran movimientos del suelo) o incluso patologías en edificios vecinos (fisuras, inclinaciones) que alerten de un posible problema común en el subsuelo. También se presta atención a cuestiones de salubridad en el entorno, como posibles infestaciones de plagas (nidos de termitas en arbolado cercano, colonias de palomas en cornisas, etc.) que puedan afectar al edificio inspeccionado. Antes de realizar la visita, muchos inspectores recopilan información previa del entorno mediante planos históricos, fotografías aéreas y consultas a archivos municipales, de modo que acuden a la ITE ya documentados sobre posibles problemas previos en la zona. Toda esta información del entorno complementa la inspección, ya que el edificio no está aislado de lo que ocurre a su alrededor.
Ayuda de los vecinos: Colaboración en la detección de problemas
Por último, un aspecto interesante de la ITE es que el inspector puede apoyarse en la colaboración de los vecinos del edificio para obtener información valiosa. Los residentes de larga duración conocen el historial del inmueble mejor que nadie y pueden señalar problemas recurrentes o hechos pasados que expliquen ciertas patologías actuales. Por ejemplo, un vecino podría informar que cierta grieta apareció después de una obra cercana, o que tal bajante suele atascarse con lluvia intensa, etc. Esta comunicación es muy útil, ya que el técnico solo dispone de unas horas o días para evaluar el edificio y no puede saber todo lo ocurrido en años. Por ello, se anima a los vecinos a informar al inspector sobre cualquier incidencia relevante: filtraciones ocasionales, ruidos estructurales, fallos eléctricos periódicos, etc. En algunos casos, el inspector incluso pregunta directamente a los ocupantes si han notado algo inusual. La “ayuda de los vecinos” puede iluminar problemas ocultos o intermitentes que a simple vista no se perciben desde el exterior. Esta colaboración, junto con la diligencia profesional del técnico, contribuye a que la ITE sea lo más rigurosa y completa posible en beneficio de la seguridad colectiva.
Requisitos para pasar la Inspección Técnica de Edificios (ITE)
Para obtener un resultado favorable en la ITE, el edificio debe cumplir una serie de requisitos básicos en materia de seguridad, legalidad y mantenimiento. Si bien los detalles pueden variar ligeramente según la normativa local, en términos generales se exige:
Cumplimiento con la normativa local y permisos necesarios
Uno de los primeros requisitos es que el edificio esté al día en las normativas urbanísticas locales y posea todas las licencias o certificados obligatorios. Cada municipio o comunidad autónoma puede tener ordenanzas específicas sobre conservación de edificios, protección del patrimonio, accesibilidad, etc., por lo que es importante familiarizarse con las exigencias locales antes de la inspección. Aspectos como la antigüedad a la que es obligatoria la ITE o criterios adicionales (por ejemplo, chequeos de accesibilidad) pueden variar en función de la ubicación. Además, el propietario debe asegurarse de que dispone de todos los permisos, licencias de obra y documentación en regla relativa al inmueble. Esto incluye haber realizado las obras de mantenimiento necesarias en plazo si alguna ITE anterior las indicó, y contar con certificados administrativos al día (p. ej., boletines de instalaciones, certificado de inspección de ascensor, etc.). En resumen, un edificio pasará la ITE si cumple con las condiciones de seguridad, salubridad, accesibilidad y ornato exigidas por la normativa vigente, y si puede demostrar que ha realizado el mantenimiento reglamentario y tiene papeles en orden.
Requisitos de eficiencia energética para aprobar la ITE
Cada vez cobra más importancia el aspecto de la eficiencia energética en los edificios. De hecho, la legislación exige que en la ITE se aporte la certificación energética del edificio y se valore su grado de eficiencia, incluyendo recomendaciones de mejora. Para que la ITE sea favorable, el inmueble debe cumplir con unos mínimos de eficiencia energética o, al menos, no presentar carencias flagrantes en este sentido. En la práctica, esto implica que el edificio cuente con medidas básicas de ahorro de energía: un nivel de aislamiento térmico adecuado en fachadas y cubiertas, carpinterías con doble acristalamiento que eviten pérdidas de calor, calderas o sistemas de climatización con revisiones al día, etc.. No se suele exigir alcanzar una letra de certificación energética específica para “aprobar” la ITE, pero sí se espera que no existan defectos graves como ventanas rotas, falta total de aislamiento o instalaciones obsoletas peligrosas. Además, si el edificio ha pasado recientemente la inspección de eficiencia energética (por ejemplo, para obtener su Certificado Energético), contar con esa documentación ayudará durante la ITE. En resumen, se valora que el propietario haya tomado acciones para mejorar la eficiencia (muchas comunidades ofrecen subvenciones para rehabilitación energética) y que el edificio no malgaste energía de forma excesiva. Un buen nivel de eficiencia energética, además de ser un requisito legal, redundará en un mayor confort para los vecinos y en un menor impacto ambiental.
Requisitos de seguridad contra incendios: Detectores y extintores
La seguridad contra incendios es un apartado fundamental en la inspección de cualquier edificio. Para superar la ITE, es obligatorio que el inmueble cumpla con las normativas de protección contra incendios vigentes, lo que incluye disponer de ciertos elementos de seguridad instalados y operativos. En primer lugar, se exige la presencia de extintores portátiles en número y tipo adecuados, correctamente ubicados en cada planta o zona según las características del edificio (por ejemplo, próximos a salidas, escaleras, garajes). El inspector comprobará que todos los extintores estén cargados, con su revisión anual al día y señalizados para que sean visibles en caso de emergencia. Junto a los extintores, muchos edificios deben contar con Bocas de Incendio Equipadas (BIE) – mangueras contra incendios – cuando así lo establece la normativa (edificios de cierta altura o ocupación); la ITE también verificará su presencia, mantenimiento y señalización. Por otro lado, aunque la ley puede que no obligue en todos los casos a tener detectores de humo o alarmas contra incendios en edificios residenciales antiguos, es muy recomendable instalarlos. De hecho, la combinación de detectores de humo operativos con alarmas sonoras junto con extintores accesibles proporciona una estrategia integral de seguridad que aumenta la capacidad de respuesta ante un fuego incipiente. En síntesis, un edificio superará la ITE si acredita que dispone de medios contra incendios suficientes (extintores, señalización, alumbrado de emergencia, salidas despejadas) y que estos medios están en óptimas condiciones de funcionamiento. Cualquier carencia grave en este aspecto (por ejemplo, extintores caducados o ausencia de equipos obligatorios) podría derivar en un informe desfavorable hasta que se subsane.
¿Cómo prepararse para la Inspección Técnica de Edificios?
Pasar una ITE favorable no debe verse como un obstáculo, sino como una oportunidad para mejorar la seguridad y estado de tu edificio. Una buena preparación previa puede marcar la diferencia entre una inspección sin sobresaltos o la aparición de deficiencias inesperadas. Aquí te ofrecemos algunos consejos sobre cómo prepararse para la ITE de forma eficaz:
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Infórmate de la normativa local y plazos: Lo primero es conocer cuándo le corresponde la ITE a tu edificio (edad, plazo legal) y qué normativa específica aplica en tu localidad. Acude al ayuntamiento o consulta las ordenanzas municipales para saber si hay requisitos adicionales. Por ejemplo, algunas ciudades exigen informes de accesibilidad o tienen programas de ayuda a la rehabilitación asociados a la ITE. Estar al tanto de las obligaciones locales te ayudará a no llevarte sorpresas y a reunir con antelación la documentación necesaria.
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Realiza una pre-inspección con un profesional: Antes de la ITE oficial, es muy recomendable contratar a un técnico competente (arquitecto o ingeniero) para que haga una pre-ITE o inspección preventiva del edificio. Este profesional revisará los puntos críticos (estructura, cubierta, instalaciones, etc.) y podrá identificar problemas incipientes. Así tendrás la oportunidad de solucionar esas deficiencias por adelantado – por ejemplo, reparar una filtración en el tejado o fijar una barandilla suelta – en lugar de esperar a que el informe ITE las señale. Invertir en un diagnóstico previo supone ahorro de tiempo y evita una potencial calificación desfavorable.
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Mantén el edificio y sus instalaciones en buen estado: Parece obvio, pero un mantenimiento preventivo regular es la mejor forma de garantizar que cuando llegue la ITE no haya sorpresas desagradables. Revisa periódicamente la estructura (que no haya nuevas grietas en muros portantes ni deformaciones), la fachada y cubiertas (limpia canalones, reemplaza tejas rotas, impermeabiliza si ves humedades), así como las instalaciones de fontanería y saneamiento (asegúrate de que no haya fugas u obstrucciones en bajantes). También comprueba la instalación eléctrica y de gas: un electricista o técnico de gas puede verificar que todo cumple normativa y es seguro antes de la inspección. Si tu edificio tiene ascensor, sistema de protección contra incendios u otros equipos, verifica que todas las revisiones periódicas obligatorias estén realizadas y con certificados vigentes. En las zonas comunes, subsana pequeños desperfectos que pudieran considerarse peligros (baldosas sueltas, escalones rotos, luminarias fundidas en la escalera, etc.). Un edificio bien cuidado tiene muchas más probabilidades de pasar la ITE sin incidencias.
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Presta atención a la seguridad y accesibilidad: Como hemos visto, la ITE evalúa también aspectos de seguridad de uso (barandillas, puertas cortafuego, extintores) y accesibilidad. Por tanto, verifica que los extintores están al día, que las salidas de evacuación no estén bloqueadas y que la señalización de emergencia funciona. Si el edificio no tiene luces de emergencia en escaleras o dispone de elementos muy antiguos (por ejemplo, barandillas demasiado bajas que no cumplen la altura mínima actual), quizá convenga modernizarlos antes de la inspección. En cuanto a accesibilidad, si hay pequeñas adaptaciones fáciles de implementar (como un pasamanos doble en la escalera o rampas portátiles para salvar escalones), valorad instalarlas: aunque la ley no obliga a reformar edificios antiguos en todos los casos, demostrar sensibilidad hacia la accesibilidad siempre suma puntos de cara al informe técnico.
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Reúne la documentación del edificio: Un paso importante para prepararse es compilar todos los documentos relevantes del inmueble y tenerlos listos para mostrarlos al inspector. Esto incluye: proyecto o planos originales si se disponen de ellos, informes de ITE anteriores o del Informe de Evaluación del Edificio (si ya tuvo inspecciones previas), certificados de mantenimientos de instalaciones (electricidad, ascensor, caldera…), licencias de obras o rehabilitaciones que se hayan hecho, y el certificado de eficiencia energética vigente. Tener a mano esta documentación agiliza el trabajo del técnico y demuestra diligencia por parte de la propiedad. Asimismo, si la comunidad de vecinos ha realizado recientemente mejoras (rehabilitación de fachada, impermeabilización de cubierta, etc.), conviene entregar copia de esos certificados o facturas, pues evidencian que el edificio se cuida y puede evitar inspecciones más exhaustivas en esas áreas.
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Coordina a los vecinos y facilita el acceso: Finalmente, de cara al día de la inspección, es crucial informar y coordinar a todos los vecinos. Asegúrate de que el inspector pueda acceder a todas las zonas necesarias: azoteas, cuartos de instalaciones, garaje, trasteros, etc. Si va a necesitar entrar en alguna vivienda particular (suele hacerse por muestreo), acuerda previamente con esos propietarios una hora para la visita. Es beneficioso que un representante de la comunidad acompañe al inspector durante el recorrido, tanto para atender sus consultas (por ejemplo, señalar dónde están ciertas llaves de paso) como para tomar nota de sus observaciones. Recuerda que la colaboración de los vecinos, aportando información y facilitando el trabajo, puede contribuir a una inspección más rápida y exhaustiva. Y por supuesto, mantén una actitud proactiva: si ya sabes de algún problema menor, coméntaselo al técnico y muestra la disposición de la comunidad para arreglarlo. Esta transparencia generará confianza y evitará suspicacias.
Preparar el edificio adecuadamente antes de la ITE no solo ayudará a cumplir con la normativa, sino que también servirá para mantener tu inmueble en óptimas condiciones a largo plazo. Al final, pasar la ITE con éxito significa que vuestro edificio es seguro, eficiente y está bien mantenido, lo cual redunda en la tranquilidad de todos los vecinos y en la preservación del valor de la propiedad. ¡Manos a la obra con la preparación, y mucha suerte con vuestra próxima ITE!
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