Actualizado el martes, 27 enero, 2026
Cómo instalar una estufa de pellets en tu vivienda
Instalar una estufa de pellets en casa es una excelente forma de disfrutar de calefacción eficiente y ecológica. Estos equipos de biomasa ofrecen un alto rendimiento y un combustible económico, pero su correcta colocación e instalación son fundamentales para un funcionamiento seguro. Muchas personas se preguntan cómo instalar estufa pellet o incluso cómo montar una estufa de pellet paso a paso. En esta guía práctica te explicamos todo lo necesario sobre cómo instalar calefacción de pellets en tu vivienda de forma segura y cumpliendo la normativa, desde elegir la ubicación ideal hasta por qué conviene contar con un profesional.
Ubicación ideal para instalar una estufa de pellets
Elegir bien la ubicación de la estufa de pellets es el primer paso. Una posición adecuada maximiza su rendimiento y minimiza riesgos. Algunas recomendaciones de ubicación son:
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Zona central y frecuentada: Instálala preferentemente en una estancia principal (salón o sala de estar) donde la familia pase mucho tiempo. Así proporcionará calefacción centralizada y el calor se distribuirá mejor al resto de la vivienda. En casas de una planta, puede funcionar bien ubicarla en un pasillo o distribuidor amplio, de forma que el calor alcance habitaciones contiguas de manera más uniforme.
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Espacio amplio y abierto: Si tu cocina está integrada con el comedor o salón (espacios abiertos tipo open concept), podría ser buen sitio para la estufa, siempre que mantengas cierta distancia de electrodomésticos y de la zona de preparación de alimentos. Evita rincones encerrados o muy estrechos; una posición más centrada en la planta favorece que el calor se reparta por toda la casa.
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En viviendas de dos plantas: Una idea eficiente es colocarla en la planta baja bajo la escalera o en un espacio abierto de la planta inferior, con suficiente ventilación. El aire caliente tenderá a subir por las escaleras, ayudando a calentar también la planta superior. Asegúrate de que haya circulación de aire hacia la planta alta (hueco de escalera abierto, rejillas, etc.) para aprovechar este efecto chimenea natural.
⚠️ Lugares a evitar: No instales la estufa de pellets en habitaciones muy pequeñas, baños o estancias sin ventilación. Estos aparatos consumen oxígeno para la combustión, por lo que un cuarto mal ventilado podría volverse inseguro. Tampoco es recomendable ponerla en garajes, trasteros u otras zonas sin aislamiento térmico, pues perderías eficacia de calefacción. Por seguridad, nunca la ubiques en dormitorios ni cerca de materiales inflamables como cortinas, muebles tapizados o revestimientos de madera sin protección.
Distancias de seguridad: Sea cual sea el sitio elegido, respeta siempre las distancias mínimas a materiales combustibles indicadas por el fabricante. Por regla general, se recomienda dejar al menos 1 metro libre por delante de la estufa y 50 cm a cada lado, como distancia de seguridad respecto a muebles u otros objetos. Algunos modelos aconsejan incluso 1,5 m frontales si hay objetos inflamables muy sensibles al calor. Esta distancia frontal también facilita el mantenimiento, permitiéndote abrir la puerta y limpiar la estufa cómodamente. Comprueba igualmente que encima de la estufa no haya vigas de madera u otros elementos estructurales sin protección; de haberlos, deberán aislarse según las normas vigentes para que no sufran daños por el calor.
Suelo y superficie de apoyo: Instala la estufa sobre un suelo nivelado, estable y resistente al calor. Si el suelo es de material combustible (parqué, tarima de madera, moqueta, etc.), coloca debajo de la estufa una placa protectora ignífuga que cubra toda la base y se prolongue unos centímetros por delante de la puerta. Pueden usarse planchas de acero, vidrio templado o paneles aislantes especiales para chimeneas. Esto evitará que el calor radiante o alguna chispa ocasional dañen el piso o provoquen un incendio. De hecho, las normativas prohíben colocar estufas directamente sobre suelos de madera sin protección adecuada. Verifica también que la estructura del suelo soporte el peso de la estufa (estos equipos suelen pesar entre 70 y 150 kg). Muchas estufas traen patas ajustables para nivelarlas; úsalas para asegurarte de que queda totalmente estable, sin inclinaciones.
Chimenea y salida de humos: requisitos esenciales para una instalación segura
Una instalación correcta de la chimenea o salida de humos es crítica para el funcionamiento seguro de una estufa de pellets. Si el sistema de evacuación de gases está mal diseñado o instalado, podrías enfrentar problemas de humo dentro de casa, mal funcionamiento del equipo e incluso riesgos de intoxicación o incendio. A continuación, detallamos cómo instalar correctamente el conducto de humos, sus requisitos de recorrido y altura, y los materiales que debes emplear.
Cómo instalar el tubo de evacuación de humos correctamente
Todas las estufas de pellets deben conectarse a un conducto de evacuación de humos que expulse los gases de la combustión al exterior de la vivienda. Al instalar este tubo de chimenea, ten en cuenta lo siguiente:
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Usa tubos homologados y seguros: Emplea conductos diseñados para estufas de pellets, capaces de soportar altas temperaturas y provistos de juntas estancas para que no haya fugas de humo por las uniones. No improvises con tuberías no certificadas ni mezcles materiales diferentes. Además, si vas a conectar tramos de distintos diámetros (por ejemplo, de 80 mm a 100 mm), utiliza los adaptadores apropiados recomendados por el fabricante para mantener la estanqueidad.
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Conexión de la estufa al conducto: En la boca de salida de humos de la estufa suele colocarse una pieza en “T” con tapón de registro en la parte inferior. Esta pieza en T recoge las cenizas que puedan caer y permite limpiar el hollín fácilmente abriendo el tapón. Desde la parte superior de la T, comienza a montar los tramos de tubo que llevarán el humo hasta el exterior. Ve encajando sección por sección siguiendo la dirección que indique el fabricante (normalmente, el extremo estrecho del tubo debe ir orientado hacia abajo para que las condensaciones escurran hacia el exterior, pero consulta las instrucciones de tu modelo). Sella bien cada unión: muchas tuberías llevan juntas de silicona integradas; si no es el caso, aplica masilla o silicona refractaria en las uniones para evitar fugas de gases.
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Recorrido interior seguro: Planifica el recorrido interno del tubo procurando evitar zonas donde pueda causar calor excesivo. Si pasa cerca de paredes de madera u otros elementos sensibles, instala aislantes o pasamuros (ductos especiales con aislamiento) en el punto de paso. Fija los tubos a la pared con abrazaderas o soportes cada 1-2 metros para dar estabilidad a la instalación.
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Salida al exterior por el tejado: Lo más habitual y seguro es que la chimenea de la estufa salga a través del tejado de la vivienda. En casas unifamiliares, esto implica continuar el tubo recto hacia arriba atravesando el techo; en pisos, a veces se conecta el tubo a un shunt o conducto ya existente del edificio que desemboque en la cubierta, siempre que sea permitido. Evita sacar la chimenea por la fachada directamente, ya que la normativa española lo prohíbe en la mayoría de los casos por seguridad y molestias a vecinos (salvo quizá en viviendas unifamiliares aisladas, y aun así no es recomendable por riesgo de revoque de humos). Antes de empezar, asegúrate de que tienes un trayecto viable hasta el exterior: identifica por dónde atravesará el techo o pared y verifica que no interfiera con vigas, instalaciones eléctricas u otras estructuras. Si no estás seguro, consulta con un profesional para diseñar el trazado óptimo.
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Independencia del conducto: El conducto de humos de tu estufa de pellets debe ser exclusivo para ella. No lo conectes a chimeneas de otros equipos (por ejemplo, calderas de gas, calentadores) ni a salidas de ventilación comunitarias. Cada aparato de combustión requiere su propia chimenea; conectar varias cosas a un mismo tubo puede provocar retornos de humo y es contrario a la normativa. Asimismo, no uses una chimenea de obra antigua sin revestir: si dispones de un viejo tiro de chimenea de obra, es necesario tubularlo por dentro con conductos metálicos de pellet, a menos que tenga un diámetro muy ajustado. Esto garantiza la estanqueidad y evita acumulación de hollín en las paredes del hueco.
Requisitos de altura y recorrido del tubo de chimenea
Para que la evacuación de humos funcione correctamente, el recorrido y la altura de la chimenea deben cumplir ciertos requisitos técnicos y normativos:
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Tramo vertical inicial suficiente: Procura que desde la salida de la estufa haya al menos 1,5 a 2 metros de tubo en vertical antes de cualquier codo. Este tramo vertical favorece el tiro natural (el impulso ascendente de los gases calientes) y ayuda a que, aunque la estufa tenga ventilador extractor, los humos salgan con más facilidad.
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Mínimos codos y tramos horizontales: Diseña la trayectoria de la chimenea lo más recta y vertical posible. Cada desvío o tramo horizontal dificulta la salida de humo, así que limita su número. Evita codos de 90°; si necesitas cambiar la dirección, es preferible usar dos codos de 45° en su lugar, más suaves. Lo ideal es no tener más de 2 o 3 codos en toda la instalación. Asimismo, no instales tramos horizontales mayores de 2-3 metros, y si los hay, que sean los mínimos imprescindibles. Menos codos y menos tramos rectos horizontales equivalen a menos acumulación de residuos y mejor tiraje.
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Pendiente en tramos horizontales: Si inevitablemente debes incluir un segmento casi horizontal (por ejemplo, un pequeño desvío para sortear un alero), dale una ligera inclinación ascendente del 3-5% en dirección al escape. Es decir, que suba unos 3-5 cm por cada metro de tubo horizontal. Esta pendiente asegura que los humos sigan fluyendo hacia afuera y además permite que posibles condensaciones líquidas escurran hacia el exterior en lugar de quedar estancadas dentro del conducto.
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Altura de la chimenea exterior: En el exterior, la chimenea debe alcanzar suficiente altura por encima del tejado para evacuar bien los gases y que el viento no los empuje de vuelta. Como guía, se suele recomendar una altura total mínima de 4 metros de conducto. Además, el remate de la chimenea debe sobresalir al menos 40 cm sobre el punto más alto del tejado (cumbrera) para que los humos se dispersen en el aire libre. La normativa RITE añade que, en edificios cercanos, la salida de humos debe superar en 2 metros la altura de cualquier edificio colindante en un radio próximo. En términos prácticos, también se indica que no haya obstáculos a menos de 8-10 metros alrededor de la boca de la chimenea. Estas precauciones evitan reflujo de humo hacia tu vivienda o las vecinas.
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Sombrerete anti-viento: Es obligatorio rematar la chimenea con un sombrerete (también llamado deflector o gorro de chimenea) en la punta del tubo. Debe ser un modelo antiviento y con protector de lluvia. El sombrerete antiviento tiene un diseño que impide que las ráfagas de aire penetren en la tubería; así evitas que en un día ventoso el humo sea empujado de vuelta al interior de la estufa. También impide la entrada de agua de lluvia directamente al conducto. No uses sombreretes tipo chino o aerostático (un paraguas simple o giratorio), pues no protegen bien frente al viento; prefiere diseños específicos para estufas de pellet o chimeneas de leña, que generalmente son estáticos con cubierta y rejillas laterales.
Materiales y accesorios para la instalación de la chimenea
Una instalación segura y duradera requiere emplear los materiales adecuados y añadir ciertos accesorios que faciliten el mantenimiento:
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Tipo de tubo y diámetro: Utiliza siempre tubos metálicos homologados para estufas de pellets. Los más comunes son de acero inoxidable AISI 316 (muy resistente a la corrosión y calor) o de acero vitrificado en color negro, que además resulta estético en interiores. El diámetro del tubo debe ser el que indique el fabricante de la estufa (usualmente 80 mm en estufas domésticas estándar). Un diámetro insuficiente estrangularía la salida de humos, y uno excesivo podría enfriar demasiado los gases. Si el recorrido total de la chimenea es muy largo (más de 4-5 metros), a veces se aumenta el diámetro a 100 mm para facilitar la evacuación, pero consulta el manual de tu estufa antes de cambiar el calibre.
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Tubo de doble pared aislado: Para los tramos de chimenea que discurran por el exterior de la vivienda o por lugares no calefactados (como un desván frío), utiliza conductos de doble pared con aislamiento térmico. Estos tubos son básicamente un tubo dentro de otro con material aislante entre ambas capas. Sus ventajas: mantienen los gases calientes por más tiempo (mejorando el tiro y evitando que el vapor condense en líquido) y al mismo tiempo la pared exterior del tubo permanece más fría, reduciendo el riesgo de quemaduras o incendios al contacto con estructuras. En las secciones interiores que transcurren por estancias calefactadas y lejos de elementos combustibles, puedes usar tubo de pared simple, que es más económico, siempre y cuando luego conectes con el tramo aislado al salir al exterior.
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Pasamuros y sellados: Al atravesar un muro o el techo, instala un pasamuros específico: es un accesorio normalmente cuadrado o redondo, con material aislante (lana de roca u otro) que rodea al tubo, protegiendo la estructura de la temperatura. Rellena cualquier hueco alrededor del tubo con material resistente al fuego (lana mineral, masilla intumescente, etc.). Esto garantiza que el calor del conducto no se transmita a vigas, bovedillas u otros componentes del edificio. Por fuera, sella las juntas del pasamuros o teja alrededor del tubo con silicona o cemento refractario para evitar filtraciones de agua de lluvia.
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Accesorios de limpieza y mantenimiento: Como mencionamos, una pieza en T con tapa de registro en la base de la chimenea es muy útil, ya que allí caerán las cenizas por gravedad y podrás limpiarlas fácilmente desenroscando la tapa inferior sin tener que desarmar tubos. Adicionalmente, considera instalar tramos desmontables o registros intermedios en puntos estratégicos de la chimenea para facilitar la inspección. Por ejemplo, algunos tubos rectos vienen con puerta de registro incorporada. En zonas de clima frío, un buen extra es un colector de condensados (una pieza especial con depósito y desagüe) en la parte baja del tramo exterior. Este colector recoge el agua que pudiera condensar dentro del tubo (especialmente al encender la estufa en invierno) y la evacúa, evitando que ese líquido interior cause corrosión o malos olores.
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Fijaciones y estabilidad: Asegúrate de sujetar firmemente la chimenea a la estructura de la vivienda. Emplea abrazaderas fijadas a la pared o soporte cada cierta distancia (normalmente cada 2 metros en vertical, y siempre que haya un codo) para que el tubo no se tambalee. Esto es vital en tramos exteriores altos: un tubo mal fijado podría soltarse con vientos fuertes. También reviste de material aislante cualquier tramo de tubo que quede expuesto en interior donde pueda tocarse, o instala una barrera protectora si hay niños o mascotas, ya que los tubos alcanzan temperaturas muy elevadas durante el funcionamiento.
Ventilación: asegurando una combustión eficiente y segura
Una buena ventilación es clave para que la combustión de los pellets sea óptima y no comprometa la calidad del aire interior de tu hogar. Aunque las estufas de pellets son de cámara cerrada, necesitan oxígeno para quemar el combustible. Por ello, debes garantizar un aporte de aire adecuado en la habitación donde se instalan, así como considerar la toma de aire exterior si es posible.
Cómo garantizar un buen aporte de aire para la combustión
Para funcionar correctamente, la estufa de pellets requiere oxígeno suficiente en su entorno. Si el modelo que vas a instalar toma el aire de combustión de la misma estancia, es imprescindible que dicha estancia disponga de ventilación permanente. Lo ideal es contar con al menos una rejilla de ventilación al exterior o una pequeña apertura fija que permita la entrada continua de aire nuevo. De esta forma se evita que la estufa agote el oxígeno de la habitación o que el aire se vicie, lo cual podría generar combustiones incompletas y acumulación de monóxido de carbono (un gas tóxico).
Además de instalar rejillas, asegúrate de que no obstruyes las salidas de ventilación existentes en la vivienda. Por ejemplo, muchas casas cuentan con rejillas altas y bajas en las paredes para ventilación natural: déjalas siempre despejadas, especialmente cuando la estufa esté encendida. Si notas el ambiente cargado, ventila la habitación abriendo una ventana por unos minutos de forma controlada (sin corrientes bruscas que enfríen en exceso). Evita colocar la estufa en espacios totalmente cerrados o sin ventilación, como sótanos sin ventanas o cuartos muy pequeños; en esos casos la falta de aire fresco podría ser peligrosa. Una señal de mala ventilación puede ser que el cristal de la estufa se ennegrezca demasiado rápido o la llama se torne amarillenta; esos indicios implican combustión pobre, y ante ello conviene apagar el equipo y ventilar inmediatamente.
Por último, como medida extra, instala detectores de monóxido de carbono (CO) y de humo en la misma sala donde funcione la estufa. Son dispositivos económicos que aportan una gran seguridad: te alertarán rápidamente si, por falta de aire o algún fallo, se acumulan gases peligrosos. No confíes únicamente en tu olfato o en la idea de “yo controlo”; un detector puede salvar vidas en caso de una mala combustión accidental.
Toma de aire exterior para mejorar el rendimiento de la estufa
Lo más recomendable, si la estructura de tu vivienda lo permite, es conectar la estufa a una toma de aire exterior. Muchos modelos de estufas de pellets modernas, especialmente las llamadas estufas estancas, vienen preparadas para esto e incluyen un kit o abertura para acoplar un tubo que traiga aire desde fuera. Mediante esta conexión, la estufa obtiene oxígeno directamente del exterior y no consume el aire ya calefactado de la habitación, lo que mejora la eficiencia energética global del sistema. En casas muy aisladas o de construcción hermética (por ejemplo, viviendas pasivas), la toma de aire exterior es prácticamente obligatoria para garantizar una combustión estable.
Si tu estufa no es estanca de fábrica, consulta si el fabricante ofrece un kit de admisión de aire exterior compatible. Suele ser un simple tubo flexible o de PVC que se lleva desde una entrada en la pared hasta la conexión de la estufa diseñada para tal fin. La longitud de este tubo debe ser lo más corta y recta posible para facilitar el flujo de aire. Con una toma de aire exterior instalada, notarás que la estufa funciona mejor: la llama será más viva y estable, especialmente en casas muy cerradas, y además reducirás la cantidad de aire caliente interior que se escapa por la chimenea (ya que la combustión no tira del aire de la habitación). En resumen, siempre que sea viable, aprovecha la opción de toma de aire exterior para optimizar el rendimiento y la seguridad de tu estufa de pellets.
Consejos de seguridad durante la instalación y el uso de la estufa de pellets
Instalar y usar una estufa de pellets conlleva seguir ciertas precauciones de seguridad. A continuación, recopilamos consejos prácticos y advertencias para minimizar riesgos tanto durante la instalación como en el uso diario del equipo:
Normativa y requisitos de seguridad para instalar una estufa de pellets
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Cumple la normativa vigente: Asegúrate de que la instalación respeta todas las regulaciones aplicables. En España, esto incluye el Reglamento de Instalaciones Térmicas en Edificios (RITE) y el Código Técnico de la Edificación (CTE), entre otras. Estas normativas establecen requisitos sobre eficiencia, ventilación, distancias a materiales combustibles, salidas de humo homologadas, etc., que son obligatorios para la seguridad. Por ejemplo, el CTE exige una ventilación adecuada y limita las ubicaciones si hay materiales inflamables cercanos. Cumplirlas no solo te protege a ti, sino que es necesario legalmente.
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Permisos y comunidad de vecinos: Si vives en un piso o apartamento, verifica las normas de tu comunidad. La Ley de Propiedad Horizontal requiere obtener consentimiento de los vecinos para cualquier modificación que afecte a elementos comunes, como la fachada o el tejado. Sacar una chimenea al tejado de un edificio compartido suele necesitar aprobación en junta de vecinos. También infórmate en el Ayuntamiento sobre licencias o comunicados de obra: en algunos municipios, instalar una estufa (por la obra de la salida de humos) puede requerir un permiso específico o al menos una comunicación previa. Mejor resolver la burocracia antes de comenzar, para evitar multas o tener que retirar la instalación.
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Instalación por técnico autorizado: Lo más seguro y recomendable es contratar un instalador profesional habilitado para realizar la instalación. Un profesional conoce las exigencias legales al detalle, sigue las recomendaciones del fabricante y cuenta con experiencia para evitar errores. De hecho, el RITE obliga a que ciertas inspecciones y mantenimiento los haga personal cualificado. Además, muchas aseguradoras podrían poner pegas ante un siniestro si la estufa no fue instalada por alguien competente, y los fabricantes a veces condicionan la garantía a una puesta en marcha realizada por técnico oficial. En definitiva, aunque no es ilegal que la instales por tu cuenta en tu propia vivienda unifamiliar, delegar en un experto te dará garantías de seguridad y cumplimiento normativo.
Equipos de protección y precauciones durante la instalación
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Protección personal: Si vas a manipular la estufa y los tubos, utiliza guantes de trabajo resistentes para no cortarte con los bordes metálicos y gafas de seguridad para proteger tus ojos al taladrar paredes o manejar herramientas. También es aconsejable usar mascarilla de polvo al perforar techos o paredes, porque el polvo de ladrillo, hormigón o yeso puede ser muy molesto.
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Desconexión eléctrica: Antes de meter mano a la estufa, desenchúfala de la corriente eléctrica. Aunque esté apagada, estos equipos incluyen componentes electrónicos (ventiladores, resistencias de encendido, alimentador de pellets) que podrían activarse inesperadamente o dañarse si hay corriente. Asimismo, nunca trabajes en la instalación con la estufa caliente; asegúrate de que esté completamente fría desde su último uso.
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Movimiento y estabilidad: Las estufas de pellets pueden pesar decenas de kilos. Pide ayuda para transportarla y ubicarla; no intentes levantarla tú solo para evitar lesiones. Colócala con cuidado sobre su base definitiva y luego ajusta sus patas niveladoras hasta que quede perfectamente nivelada y estable. Una estufa mal nivelada podría vibrar o incluso volcar si tiene un centro de gravedad alto. Comprueba que no se tambalee nada una vez instalada.
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Precauciones al perforar o subir al tejado: Si necesitas abrir un agujero en la pared o techo para pasar el tubo, verifica antes que no pases por donde haya cableado eléctrico, tuberías de agua/gas u otras instalaciones ocultas. Corta la luz de la casa si vas a emplear taladros percutores en muros, por seguridad. Si la instalación requiere subir al tejado (por ejemplo, para colocar el sombrerete), extrema las precauciones: utiliza un arnés de seguridad si la altura es significativa, asegúrate de apoyar bien la escalera y, a ser posible, hazte acompañar por alguien que pueda asistir en caso de necesidad. Evita trabajar en el tejado con condiciones climáticas adversas (viento fuerte, lluvia) que aumenten el riesgo.
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Área despejada y fuego controlado: Mientras instalas, mantén el área libre de materiales inflamables. No dejes cerca de la estufa papeles, cortinas, productos químicos, ni siquiera el saco de pellets abierto. Un chispazo accidental durante el montaje del tubo (por ejemplo, al encajar piezas metálicas) podría prenderlos. Ten a mano un extintor de polvo ABC en la vivienda, por precaución. Una vez montada la instalación, antes del primer encendido revisa todo: que no haya herramientas olvidadas dentro, ni restos de embalaje tocando partes calientes. Cuando enciendas la estufa por primera vez, quédate observando un buen rato su funcionamiento para asegurarte de que no hay fugas de humo dentro de la casa ni calentamiento anormal de paredes cercanas. Ante cualquier duda (olor a quemado, alarma sonora, etc.), apágala y revisa la instalación.
Mantenimiento regular para asegurar el funcionamiento seguro
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Limpieza frecuente de cenizas: Durante la temporada de uso intensivo, es importante retirar la ceniza del brasero y el cajón cenicero de la estufa regularmente, idealmente cada pocos días o al menos una vez a la semana. Las cenizas acumuladas pueden obstruir las entradas de aire y reducir la eficiencia de la combustión. Haz esta tarea siempre con la estufa fría y usando herramientas adecuadas (muchas estufas incluyen un rascador o cepillo para el quemador).
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Revisión semanal/mensual: Cada semana de uso, o cada cierto número de sacos de pellet consumidos, echa un vistazo al interior de la estufa y a los tubos de humo visibles. Limpia el cristal si está muy oscurecido (cuando esté frío) para poder vigilar la llama. Mensualmente, verifica que en los tramos de tubo accesibles no haya una acumulación importante de hollín o creosota; si la hay, realiza una limpieza antes de que se forme un tapón. Un tubo parcialmente obstruido obliga a la estufa a trabajar más y aumenta el riesgo de revoque de humos.
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Deshollinado anual obligatorio: Al menos una vez al año debes limpiar a fondo toda la chimenea de la estufa de pellets. Esto implica desmontar o acceder a los conductos de evacuación y retirar hollín, cenizas y posibles depósitos duros de alquitrán. Lo ideal es hacerlo al final de cada invierno, para que la estufa quede limpia al guardarla hasta la próxima temporada. En España, la normativa exige explícitamente realizar un deshollinado anual por un profesional autorizado en las instalaciones de biomasa. Cumplir con este mantenimiento no solo alarga la vida de tu estufa, sino que previene incendios en el conducto y te asegura que la instalación sigue en buen estado.
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Revisión técnica y ajustes: Aprovecha la limpieza anual para que un técnico cualificado revise la estufa en profundidad. Este revisará componentes clave como los ventiladores, sensores de temperatura, sistemas de seguridad, la resistencia de encendido, estado de las juntas, etc. También puede hacer una puesta a punto: ajustar la configuración de alimentación de pellet y caudal de aire si detecta desajustes, de modo que la combustión sea óptima. Muchas empresas ofrecen contratos de mantenimiento que incluyen esta revisión anual y te aseguran un servicio de asistencia si algo falla.
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Atención a las señales de alarma: Las estufas modernas suelen contar con paneles de control que muestran códigos de error o realizan apagados de seguridad si algo no anda bien. No pases por alto estos avisos. Si durante el uso percibes olor a humo, la estufa se apaga inesperadamente, suena alguna alarma en el display, o notas vibraciones fuertes inusuales, apágala inmediatamente y deja que se enfríe. Esos síntomas pueden indicar problemas en la salida de humos (obstrucciones, viento entrando), en la alimentación de pellets o en otro componente. Antes de seguir usándola, revisa según el manual o contacta al servicio técnico para una inspección. Es mejor perder un día de calefacción que arriesgar un accidente por forzar su funcionamiento en mal estado.
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Almacenamiento del pellet: Aunque no es parte directa de la estufa, merece la pena mencionar que almacenes correctamente el combustible. Mantén los sacos de pellets en un lugar seco y protegido de la humedad. Los pellets húmedos se deshacen y pueden obstruir el alimentador o el quemador, causando averías y mala combustión (con más humo y residuos). Un pellet de buena calidad y bien conservado garantiza menos suciedad en tu estufa y un rendimiento calorífico óptimo.
¿Por qué contratar a un profesional para instalar tu estufa de pellets?
Si bien es posible abordar uno mismo la instalación, contratar a un profesional para instalar tu estufa de pellets ofrece numerosas ventajas y garantías:
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Cumplimiento de la normativa: Un instalador profesional conoce al detalle todas las exigencias legales y técnicas que aplican. Se asegurará de que tu estufa cumpla con el RITE, el CTE, normativas autonómicas y ordenanzas municipales (por ejemplo, respetará la prohibición de sacar humos por fachada, las distancias de seguridad, ventilaciones obligatorias, etc.). Esto te evita problemas legales y te da la tranquilidad de una instalación 100% reglamentaria.
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Experiencia y herramientas adecuadas: Los profesionales han realizado muchas instalaciones similares, por lo que anticipan y resuelven con facilidad desafíos que podrían surgir – desde atravesar un techo sin filtraciones hasta lograr el recorrido óptimo de la chimenea en tu caso particular. Cuentan con herramientas específicas (detectores de vigas o tuberías, taladros de corona, selladores de calidad profesional, etc.) y habilidades que garantizan un acabado seguro y prolijo en menos tiempo del que a un inexperto le llevaría.
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Seguridad y garantía del fabricante: Una instalación profesional minimiza los riesgos de accidentes (fugas de humo, incendios, intoxicaciones) al ejecutarse correctamente. Además, casi todos los fabricantes exigen que la primera puesta en marcha la realice un técnico oficial de la marca para activar la garantía del producto. Un buen instalador te informará de esto e incluso te ayudará a coordinar la visita del Servicio Técnico Oficial para que valide la instalación y active la garantía. De esta forma, tu estufa quedará cubierta ante cualquier defecto de fábrica y empezarás a usarla con la configuración óptima que el técnico ajuste.
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Ahorro de tiempo y asesoramiento experto: Un profesional instalará la estufa seguramente más rápido y con menos contratiempos que un particular sin experiencia, ahorrándote días de trabajo y posibles errores costosos. Asimismo, puede asesorarte sobre la mejor ubicación para el equipo, cómo operarlo eficientemente, e incluso recomendarte trucos para su mantenimiento (por ejemplo, qué pellets dan mejor resultado en tu modelo, cada cuánto limpiar, etc.). En resumen, no solo pagas por la mano de obra, sino por todo el conocimiento práctico que la acompaña.
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Soporte y responsabilidad: Si en el futuro tienes alguna duda o surge un problema con la instalación, contarás con el respaldo de la empresa o profesional instalador. Ellos podrán revisar la estufa, hacer ajustes o reparaciones si fueran necesarias, generalmente con mayor diligencia que un servicio genérico. Esa tranquilidad post-instalación es importante tratándose de un sistema de calefacción clave en tu hogar.
En Hausum, contamos con arquitectos e instaladores especializados que pueden ayudarte en todo el proceso. Desde planificar la instalación de tu estufa de pellets cumpliendo la normativa, hasta verificar una instalación existente para asegurarnos de que es segura y eficiente. Si te surgen dudas sobre la ubicación, la ventilación o la salida de humos, o simplemente quieres quedarte tranquilo antes de encenderla por primera vez, no dudes en contactarnos para una inspección técnica o asesoramiento profesional. Nuestro objetivo es que disfrutes de una calefacción con pellets eficiente, segura y sin sorpresas, sabiendo que todo está correctamente instalado. ¡A calentar tu hogar con tranquilidad!
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